Él no cogió el autobús, él no le mandó un mensaje cuando llegaba, por sorpresa, a su ciudad, él no hizo lo que sabía que debía hacer, lo que deseaba hacer, lo que estaba claro que tenía que ser así. Él no apareció preocupantemente tranquilo (por fuera), nervioso, o mejor dicho, "nerviosillo", por dentro. Ella no tuvo la mirada que había visto en las películas que le gustaban, ésas donde acaba bien la cosa después de hora y media de contratiempos y se enamoran, ella no le pidió que le acompañara, que simplemente le acompañara hacia su casa, para detenerlo en mitad del camino y besarle de forma inesperada, él no sintió que no podía haber nada mejor y que ojalá se parase ahí el reloj y no volviera a andar, él y ella no fueron "ellos", él no se fue luego volando, flotando, "lleno", adivinando si había sido o no real, ella no se despidió sin palabras, con suspiros, diciéndole sin decir que por favor rompiera las fronteras y volviera a ese punto único, una vez más, dentro de no mucho.
...y saber que todos esos noes son consecuencia del "no" con el que ni siquiera respondiste a la pregunta que querías que te hiciera, y te hice.
Poe - "Que tenemos corazón, no coraza"