“¿por qué no
vuelves a ser tú?”,
cuando volvió a querer verme.
“Que llega el invierno”
soltaste de repente,
como si no me hubieras escuchado.
“¡Vayamos de compras!”
(Me compré aquel abrigo
sólo porque me decías
que en él estaba guapo).
Te lo volví a preguntar,
y como si nada exclamaste
“¡Vamos que me mire un bolso!”
no entremos todavía,
que estoy mirándote en el escaparate.
“¿No quieres hablar?”
Entre besos y besos distantes
tuve que adivinar tu continuación
a mi interrogante.

Nunca pensé,
que quizá aquel del final,
a través del cristal,
podría ser el último.
``Si es que ya sabes como soy”
Sí, desde luego,
afortunadamente.
Si mi espejo eran tus ojos
ahora que no brillan,
no sé adónde iré a mirarme
para saber quién soy.
¿Hasta qué punto
somos nosotros mismos,
si todos dependemos de algo
ó de alguien,
sin lo cual no existiríamos?
Poe - "Que tenemos corazón, no coraza"
No hay comentarios:
Publicar un comentario